No lo toquen, no lo meneen, no traicionen su historia. El presidente Alfonsín no era ese señor buenito, manso y convencional que tramoyistas sinuosos pretenden que sea ahora. No se sometía sino que se oponía a los que le querían imponer la ortodoxia...
Una escultura suele celebrar mayormente muertos. Pero el otro día un Raúl Alfonsín al natural, vivo y feliz en su resistente senectud, estuvo ante la representación de su imagen inmóvil, de mármol...
Alfonsín es un ciudadano ilustre Ahí está don Raúl, convertido en ciudadano ilustre. Reconocido por la historia. Tal vez ningún otro ex Presidente lo pueda hacer, pero ahí está don Raúl caminando por las calles con dignidad y la frente alta...